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sábado, mayo 13, 2006

La guerra de las dietas

La guerra de las dietas

El debate sobre la dieta ideal se divide entre los defensores de las grasas y los defensores de los carbohidratos. Pros y contras de cada una.

El desconcierto no puede ser mayor: los blue jeans no cierran, por encima de la cintura sobresalen redondeles que traen a la memoria el helado con crema chantilly de la noche anterior, y al abotonar la blusa, el tercer botón está listo a saltar en cualquier instante. La decisión está tomada: hay que hacer dieta. Pero ¿cuál? El menú es interminable y aun más desconcertante: Scardale, la del atún con piña, la del agua de rábano con tomate de árbol, Nutri System, antidieta, Herbalife, malteadas de fresa o chocolate que reemplazan una comida del día, la dieta de las uvas, South Beach, Beverly Hills, Atkins, Ornish...
Con miles de seguidores que aseguran haber encontrado en cada una de ellas la fórmula ideal, y otro tanto que reniegan de ellas por que no les sirvieron para nada, estas populares dietas se contradicen unas a otras en el tema de qué alimentos tomar y cuáles dejar. Y aunque parezca inverosímil, las más renombradas sólo tienen tres demonios comunes: las harinas blancas, el azúcar y las grasas hidrogenadas (resultantes de la solidificación de los aceites vegetales, es decir, las margarinas). Lo demás es todavía tema de controversia y, en especial, las proporciones justas entre grasas y carbohidratos.
El debate está servido, pero, por suerte, ya hay estudios más serios que los consejos de la vecina. A mediados de este año, la revista Annals of Internal Medicine publicó los resultados de un estudio en que se sometía a un grupo de personas a una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos (exactamente la del polémico Robert Atkins), y a otro grupo a una dieta alta en carbohidratos y baja en grasas. Los dos grupos bajaron el mismo peso al final del año, pero el que consumió más grasas lo hizo más rápidamente.
La única fórmula universal para bajar de peso es hacer 30 minutos diarios de ejercicio. De resto, la opción más adecuada depende del organismo de cada cual. Por eso lo mejor es seguir los consejos de su nutricionista, su cardiólogo o su endocrinólogo, sobre cuál es la mejor para su metabolismo.

Más carbohidratos, menos grasas!

Las dietas de este tipo tienen como principio que las calorías que contienen las grasas, especialmente las saturadas, son las culpables de la obesidad y sus enfermedades asociadas. Según la nutricionista Consuelo Pardo, estas dietas de aumento de carbohidratos les ayudan a los músculos a recuperar energía, por eso se usan mucho para los deportistas. Si se mantienen por largo tiempo, se corre el riesgo de disminuir en el cuerpo las vitaminas de tipo graso como A, D, E y K, lo cual puede traer problemas en la piel, el pelo y la visión, incidir en la formación de las hormonas sexuales y ocasionar trastornos en los períodos menstruales de las mujeres".
Exponentes. Ornish, Pritikin, Eaton.
Pros. Sus promotores dicen que comer bajo en grasas es comer bajo en calorías y ayuda a prevenir las enfermedades del corazón, sin medicación adicional. Para ellos, hay que distinguir entre grasas buenas, como las que hay en el pescado y los vegetales, y las malas, como las de la mantequilla y las comidas preparadas. Se deben evitar los carbohidratos simples como pan y arroz blanco, y preferir los productos integrales y con fibra.
Contras. Sus opositores culpan a las dietas altas en carbohidratos de la creciente obesidad de las personas.

ORNISH

Dean Ornish (1990) sugiere una dieta de vegetales, granos enteros y frutas, en la que sólo 10% de las calorías provengan de las grasas. Se puede tomar leche y yogurt bajos en grasa, así como huevos blancos moderadamente. Se deben abolir carnes, aceites, azúcares y aceitunas, lo más posible. Los candidatos ideales para hacer esta dieta son las personas que tienen alto el colesterol y la presión arterial, y riesgo de enfermedades cardíacas.

PRITIKIN

Esta dieta apoya el consumo de carbohidratos, pero se basa en la distribución adecuada de los grupos de alimentos entre las comidas. El desayuno debe ser completo y balanceado: fruta, galletas integrales, café o té, y requesón. Se deben comer principalmente verduras, pasta, papa y arroz. Al final del régimen se aumentan las proteínas y las grasas no saturadas (por lo general, de origen animal).

EATON

Boyd Eaton (1988) y su "prescripción paleolítica" sugiere volver a la alimentación de las fincas (sin comidas procesadas cada vez más comunes): vegetales y frutas, así como eliminar las harinas blancas y las grasas.

¡Arriba las grasas, abajo los carbohidratos!

La idea es limitar la cantidad y el tipo de carbohidratos para que los niveles de glucosa e insulina de la sangre bajen y puedan ser manipulados en la búsqueda de pérdida de peso. Este grupo de dietas ha sido muy controvertido porque contradice los principios de la sabiduría nutricional de todos los tiempos. Según Pardo, "no tienen una indicación lógica, pero quien las sigue queda muy satisfecho al comer y esto hace que empiece a comer cada vez más poquito". No son aptas para personas con riesgo cardiovascular.
Exponentes. Atkins, Sugar Busters, South Beach.
Pros. Se basa en ingerir comidas ricas en grasas animales y vegetales. Algunos estudios han confirmado que ayudan a bajar de peso con rapidez. Quienes hacen estas dietas se sienten llenos y satisfechos con lo que comen.
Contras. Se pueden ver afectados los niveles de triglicéridos, colesterol y ácidos grasos en la sangre, lo cual conlleva un riesgo cardiovascular. Comer muchos alimentos ricos en proteínas puede aumentar el ácido úrico y producir dolores articulares. Se priva el cuerpo de algunas vitaminas.

ATKINS

La dieta de Atkins, con más de 30 años en el mercado, dice que la gordura es causada por el alto consumo de carbohidratos. Si se eliminan los carbohidratos, se obliga al cuerpo a quemar las reservas de grasa para tener energía. Un estudio del Veterans Affairs Medical Centre de Filadelfia (Estados Unidos), publicado a mediados de este año en Annals of Internal Medicine, encontró que la dieta de Atkins había incrementado los niveles de colesterol bueno y no había modificado los niveles de colesterol malo de los pacientes estudiados. Además mostró que los pacientes que la seguían controlaban mejor sus niveles de azúcar.

SUGAR BUSTER

Esta dieta fue escrita por los doctores Morrison C. Bethea, Samuel S. Andrews, Luis A. Balart, y H. Leighton Steward, y explica por qué ciertos alimentos aumentan la producción de insulina al convertrla en azúcar que se almacena en forma de grasa. Por ello es preciso ingerir alimentos que produzcan glucagógenos, para sacar esa grasa almacenada, transformarla en azúcar y consumirla como energía, y eliminarla del organismo al tiempo, para aumentar la eficiencia y la salud del cuerpo.

SOUTH BEACH

Creada por Arthur Agatson, es muy similar al régimen Atkins, en el sentido de que elimina los carbohidratos de la alimentación, pero tan sólo durante la primera fase, dura dos semanas. Se pueden comer todas las grasas, huevos y vegetales, pero se deben omitir las harinas, las frutas e incluso los jugos de frutas, y por supuesto, el dulce. Es efectiva para perder peso rápido y se basa en la desintoxicación del cuerpo de glucosa.

En la balanza

Este grupo de dietas se basa en comer menos calorías de las que su cuerpo puede quemar. Muchas de estas dietas apoyan una alimentación balanceada, sin una restricción específica de ningún tipo de comidas.
Exponentes: Walter Willet, Jenny Craig, Weight Watchers, Sears, antidieta
Pros. Le permiten aceptar invitaciones a cualquier restaurante y no pasar por la descortesía de dejar alimentos en el plato, siempre y cuando juegue a compensar. No se necesitan complementos alimenticios para que sea una dieta balanceada.
Contras. Pueden no ser beneficiosas si se siguen al pie de la letra y no se tienen en cuenta los factores individuales de cada organismo y sus reacciones ante cada alimento en particular.

WILLET

Después de estudiar la dieta de 250.000 personas de dos generaciones, Willet, profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard, concluyó que la dieta tradicional mediterránea era la más favorable. Willet asegura que entre las grasas y los carbohidratos hay buenos y malos. Recomienda bajar las cantidades de carnes rojas y mantequillas, y aumentar el consumo de pollo y, en especial, pescados de mar (ricos en ácidos grasos omega 3, que también está en el aceite de canola). Entre los carbohidratos se debería reducir el consumo de papa, el pan y el arroz blancos -pero no si son integrales- y aumentar el de frutas, verduras y granos enteros.

THE ZONE

Barry Sears ofrece esta dieta en 1984, la cual se basa en un consumo diario balanceado de nutrientes: 30% de proteína, 30% de grasa y 40% de carbohidratos, lo cual ayuda a mantener en su punto los niveles de glucosa en la sangre y favorece la reducción de peso. Estimula a ingerir proteínas, pero no si vienen de grasas saturadas.

ANTIDIETA

La antidieta fue creada en Estados Unidos hace algunos años por Harvey y Marilyn Diamond. El término antidieta se refiere a que no es una dieta como tal, sino una nueva forma de alimentación y un estilo de vida natural y saludable, bajo en colesterol y rico en vitaminas, minerales y fibra. No consiste en contar calorías, sino en aprender a combinar algunos tipos de alimentos, porque ciertas combinaciones se digieren más fácilmente que otras. Por ejemplo, los carbohidratos y las proteínas nunca deben consumirse en la misma comida, porque su digestión dificulta asimilar sus nutrientes.


Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
www.nutriologiaortomolecular.org


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